Roma – Florencia: Más sola que un hongo
Me había quedado en mi huida del Vaticano, la huelga de subtes y el vendedor de corbatas unilingüe. Con el subte cerrado, no me quedó otra que tomarme un taxi hasta Termini. Total no estaba tan lejos. Me subo al primer taxi que pasa. El tachero me ve pinta de gringa y enseguida me avivo de que me está llevando por el camino más largo. Da una vuelta tremenda y yo le empiezo a decir en castellano, inglés y en mi versión de franco-ítalo-argentino. El tipo se hace el sonso y no hay caso. Le pago pero cuando me bajo le dejo la puerta giratoria.Llego corriendo a la estación y me encuentro con todas las ventanillas cerradas por el mismo puto paro. Encuentro a una mina que habla inglés y me dice que arriba del tren me venden el pasaje. Así me subo y me relajo por un rato, con siesta y todo. Llegué a Florencia a la tarde… caminé tranqui hasta el hotel donde había reservado. Había leído cualquier cosa sobre los hostels florentinos, así que opté por un hotel que conseguí por la módica suma de 30 euros… Hotel Tina: ¼ de estrella, si no te jode. Mi cuarto resultó ser del tamaño de una cama de dos plazas… y tenía una cama de dos plazas… por ende, era casi todo lo que había. Para pasar de un lado al otro, salía saltito por encima del colchón. Lavatorio ahí mismo adentro del cuarto, con gorras de baño y jabones para bañar a un batallón (obvio que me las afané todas). Y por último, una ventana extraña como de 15 cm por 3 metros… Para mi que se les había rajado la pared y le pusieron vidrio para disimular.
A la tarde salí a conocer Florencia. Fui a la catedral, que es divina! Il Duomo di Firenze (opaaa). Después me fui derechito al Ponte Vecchio y logré mi dosis de historia del día: es el único puente que quedó en pie después de los bombardeos mundiales… También pasé por la Piazza Della Signoria y vi una reproducción del David de Miguel Ángel. Me hice de cuenta que era el original, porque no tenía plata para entrar al museo.
Por mi guía de Italia me entero que hay una placita con una vista buenísima para hacer panorámicas. Pregunto por ahí y me dicen que puedo tomarme un colectivo o caminar. Me agarra el pedo atlético y digo: camino! Eran las 3 y algo de la tarde… y se veía como las 7. resulta que en esa época del año (noviembre), anochece después del almuerzo más o menos. Yo me había obsesionado con mi panorámica y empecé a caminar más rápido. Como buena vista que se precie de serlo, tiene que estar a determinada altura… por ende… hay que subir, subir y subir… y cuando el Sol está diciendo hasta mañana, eso te estresa bastante. Llegué justo, saqué las fotos (que nunca salieron del álbum), dije “qué lindo” y arranqué con la bajada. A las 5 ya era de noche cerrada. Seguí paseando por ahí. Sin mucho más que hacer que caminar por Florencia, que no es poca cosa.
Ese mismo día le di eterna sepultura a mi cámara de fotos. La llevé a un Nikon de ahí pero se me cagaron de risa, así que me compré una cámara descartable. De flash ni hablar, así que las fotos eran de 10 (hora de mi amanecer) a 4 (hora del atardecer). Igual después de 3 meses a pura foto y puro “Would you take my Picture?”, me alegré de no preocuparme más por el tema.
A la noche (la de verdad), salí a buscar donde comer. Encontré un lugar onda rotisería donde vendían de todo, pizza e pasta! Me pedí lasagna y me senté a comer en una mesita con un mantel a cuadritos rojos y blancos. Jajaj el colmo de italiano el paisaje. Comí chocha, volví al hotel y me di cuenta que sin mexicanos, italianos, canadienses y demás, la cosa se pone bastante aburrida. En ese momento, hasta hubiese matado por tener un japonés de compañía. Me puse a leer una revista en italiano que tenía del avión. Cagada de embole, leyendo hasta el más mínimo código de barras. Al final me dormí.
El día siguiente me harté de ir con la guía a todos lados, así que partí con mi mapa (tampoco la idea era perderme) a caminar por ahí. Al final me terminé perdiendo a propósito, sabiendo que después sacaba el mapa y todo ok. Me fui a la zona de casas, lo no turístico. Caminé un montonazo. Me encantó. Tenía que volver para Roma para pasar la que iba a ser mi última noche en Europa. Así que volví a Tina, busqué mis cosas, me llevé las gorras de baño y me juí.
Mariano dijo:
Marzo 12, 2008 en 12:14 am
no tengo otra idea que la de viajar a europa ahora. bah, siempre quize pero tengo un problema con esto de andar en bicicleta sobre el atlantico. supongo que si le doy uno o dos añitos a algun ponja pillo eso se soluciona :p
me encanta que sigas contando sobre el viaje!!! more!! more!!!!
abrazo federal querida V!
Leandro dijo:
Marzo 12, 2008 en 9:09 am
Muy bueno como siempre. Pregunta: Cuánto tiempo estuviste? .Saludos!